Confraternidad Evangélica de Honduras: Por un diálogo transparente

Debemos de reflexionar sobre la deuda que se ha ido acumulando de generación en generación por la falta de educación, salud y seguridad jurídica, y en el acceso económico, social y político que se vive en el país en estos momentos.

La Iglesia ha estado en constante oración porque queremos ser mediadores entre todos los grupos que contienden en estos momentos, haciéndoles un llamado de atención de que todo somos hondureños, y que sobre todo interés personal y colectivo, está el interés de la nación.

Llamamos a todos los sectores, y desde este comunicado de la Confraternidad Evangélica de Honduras, incitamos a toda la población a un diálogo transparente, no excluyente, con todos los sectores, sin dejar a nadie por fuera.

Es el momento propicio para reconocer nuestros errores como lo menciona la Palabra de Dios en II Crónicas 7:14:  “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Honduras necesita de la reconciliación genuina, Honduras requiere de la participación de todos los hondureños, y cada uno de nosotros podemos contribuir pero como nación.  Todos hemos pecado y necesitamos reconocer nuestra incapacidad delante de Dios, y acercarnos al Divino Creador del Universo para que, con quienes nos gobiernan y quienes hacen las leyes, aprendamos la lección de lo que hemos pasado.

Es importante que construyamos una reconciliación en paz con todo los factores, pensando que todos somos hondureños y que queremos lo mejor para nuestro país y heredar un mejor país a nuestras futuras generaciones.

Queremos agradecer a CEDECA (Confraternidad Evangélica de Centroamérica) el apoyo incondicional y las oraciones de los 12 millones de cristianos a nivel de Centroamérica que representan y que están orando por el bien de esta nación.

Es importante que entendamos que fracaso no es siempre fracaso.  El fracaso nos lleva a reflexionar y a pensar en el compromiso que tenemos todos como hondureños, y aprender de la lección, y realmente orientar a nuestro país por los mejores derroteros.  Que comencemos a vivir un cristianismo real, que se transforme en nuestro diario vivir y el trabajo que realizamos.

Honduras nos pertenece a todos y todos los factores determinantes en el país pueden contribuir a una mejor Honduras.  Esto es posible con la participación de todos los sectores de este país. Honduras es grande, lo más importante su gente, gente temerosa de Dios, gente que no ama la violencia y que quiere la paz.

El 95 por ciento de nuestra población son cristianos y queremos la paz y llamamos a la reconciliación a todos los sectores. Como iglesia estamos interesados a mediar en este proceso porque amamos a Honduras, vivimos en Honduras y queremos a una Honduras grande que la hemos declarado que pertenece al Señor.

En este momento histórico es importante medir las consecuencias de nuestros actos y cambiar.  Honduras no puede seguir siendo la misma.  Hay que achicar esa brecha entre ricos y pobres.  Tiene que haber oportunidad para todos. Es importante que nos sentemos y dialoguemos sobre el futuro que queremos sobre esta nación.

Creo que es la oportunidad, que las crisis sirven para unirnos no para dividirnos, no queremos ver un pueblo dividido. Honduras es un país en la cual se necesita la participación de toda su gente y podemos salir de esta situación en la cual se encuentra hoy en día nuestro país.

Aquí todos somos culpables, y es importante que busquemos un punto de encuentro por donde encaminemos a nuestro país por mejores derroteros, yo sé que es posible que cada quien deponga sus intereses personales.

Tenemos que apoyar las instituciones ya establecidas, el orden constitucional y trabajar porque se respete a los pobres y a los ricos.  Donde haya justicia para todos, justicia para los que tienen como para los que no tienen. Honduras requiere la participación de todos los sectores.

La iglesia está comprometida a orar e interceder por el bien común, no pensando en el interés personal por lo cual en esta oportunidad, invitamos a ambos grupos que tengamos esa capacidad de dialogar en una mesa.  La iglesia se compromete a mediar en esta situación de prestar su mejor concurso.

Es un momento para buscar de Dios, a la iglesia, a los hermanos, pues las cosas que nosotros no podemos cambiar Dios las puede cambiar, porque nada hay imposible para Dios. Para las cosas que el hombre no encuentra una salida, en Dios está la salida.

Y es importante que se combatan flagelos que sacuden a nuestra sociedad, como lo es la corrupción que está a todo nivel, porque eso hace más pobres a los pobres, a que hayan menos escuelas, a que hayan menos medicinas en los hospitales públicos.

Lo importante es que reconozcamos que en estos momentos cuando los organismos internacionales han dicho un NO a Honduras, debemos buscar el rostro de Dios.

Que Dios guarde a nuestra nación, que Dios guarde a todos, bendiciones a todos.

Tegucigalpa, Julio 5 del 2009

Oswaldo Canales
Presidente
CONFRATERNIDAD EVANGÉLICA DE HONDURAS

  • Share/Save/Bookmark

Leave a Reply