Extractos de la Reflexión y Discurso del pastor Misael Argeñal
Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Génesis 1.14-18
Dios estableció el orden para que podamos vivir en sociedad, donde existe el orden esta Dios, donde hay desorden mora la confusión y se brindan los espacios para que el mal gobierne.
Producto de ese desorden hemos sido llevados a una profunda división y polarización de la sociedad Hondureña, produciéndose temores, ansiedad, desesperanza, angustia y aflicción de espíritu en nuestro pueblo.
Momento muy oportuno para declarar a nuestros queridos hermanos hondureños:
- No permitamos que el mal nos robe el amor y respeto que debemos tenernos como hermanos, antes bien amándonos y apoyándonos mutuamente, dialogando y consensuando, debemos heredar de este modo una gran nación a nuestras futuras generaciones, no una nación violenta, degradada moralmente y anárquica.
- En 1982 se estableció un nuevo pacto social para los hondureños a través de la actual constitución, la que contiene principios y valores que son grandes fundamentos para nuestra familia y sociedad.
- Honduras no necesita una nueva constitución, si algunas reformas, pero lo que necesita verdaderamente nuestro país es un cambio en el corazón del hombre, si ahora permitimos que sin fundamento se produzca una nueva constitución, la maldad humana se enseñoreara de nuestra tierra y la volverá a prostituir.
- En Honduras no queremos ser jamás la resonancia del presidente Hugo Chavez de Venezuela, ni la del presidente Correa de Ecuador. Somos una nación con identidad propia, con talentos, capacidades, virtudes, y dones que el Divino Creador del universo nos ha otorgado, para hacer de Honduras una tierra bendita y prospera con la ayuda del Dios que amamos y al que servimos con pasión.
En la década de los ochenta se libraron grandes batallas internas que bañaron de sangre a nuestros países hermanos, Nicaragua, Guatemala y el Salvador, pero en Honduras nos mantuvimos sobrios y en paz, porque somos un país diferente, con una cultura propia, con vocación pacífica, con capacidad para dialogar y sacar decisiones sabias en momentos difíciles.
Por este motivo, como hombre de Dios hago un llamado a los diferentes sectores que conforman nuestra sociedad, para que mantengamos a Honduras libre de ideologías e influencias extrañas que tuerzan nuestro camino, provocando más violencia, dolor, y muerte de la que ya experimentamos en nuestro suelo patrio.
Señor Presidente de la República de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, Usted está a tiempo de reflexionar y abandonar su plataforma de lucha. Considero que Nuestro Dios le permitió gobernar en este tiempo sobre nuestra nación para provocar conciencia social, y eso lo apreciamos mucho, pero, este país no quiere imposiciones. Honduras no será jamás de la extrema izquierda. Somos nosotros quienes tenemos que decidir cómo queremos vivir, y queremos vivir en paz y libertad.
General de división, Romeo Orlando Vásquez Velásquez, Jefe del Estado Mayor Conjunto: En el pasado ustedes estuvieron desprestigiados pero hoy han ganado un prestigio. Usted tiene una responsabilidad histórica, no puede desilusionar a los hondureños al obedecer órdenes al margen de la Ley. Les exigimos que defiendan la democracia, que defiendan y vigilen el cumplimiento de la Constitución de la República. Honduras es un país de Dios. No nos vaya a decepcionar poniéndose al lado de los que quieren prostituir más al país.


