Esta caminata cívica la realizaremos con un espíritu pacífico y respetuoso por las siguientes razones:
- Mostrar que velamos porque se respete el orden jurídico.
El artículo 40 de nuestra actual Constitución señala el deber ciudadano de “cumplir, defender y velar porque se cumplan la constitución y las leyes”. Estamos cumpliendo con la Constitución al defenderla de un cambio al margen de la ley. Reconocemos la necesidad de cambio y de transformación hacia una sociedad justa que todos anhelamos, pero caminaremos cívicamente para reclamar que todo cambio se haga enmarcado en la ley. - Abogar por la unidad nacional.
Estamos inquietos por una polarización extrema en la comunidad hondureña. Reconocemos la gran oportunidad para el diálogo sabio, prudente y transparente cuando hay opiniones o intenciones contrarias – “a la convergencia por la divergencia” – pero nos preocupa cualquier indicio de fragmentación en el respeto y la convivencia en paz, mismos que nuestros líderes son llamados a hacer prevalecer en un estado democrático y de derecho. - Orar por las autoridades que gobiernan Honduras.
Esta no es una caminata en contra de ningún hondureño u hondureña, todo lo contrario, es a favor de toda Honduras. Por eso, convocamos a toda la ciudadanía para que nos acompañen mientras expresamos en paz y libertad nuestro clamor a Dios Todopoderoso por una Honduras digna, unida, que honre la justicia y la legalidad, en medio de una fortalecida cultura de principios y valores. Clamaremos con ruego para que Dios guíe a nuestros gobernantes, especialmente al Señor Presidente Don José Manuel Zelaya Rosales, a darle a Honduras un clima de paz y libertad para caminar juntos por la larga senda de Justicia, Desarrollo y Progreso que tenemos por delante.